Psicoescoliosis Blog

A mi hijo se le está torciendo la espalda

Buenas tardes a tod@s,

este post lo dedico a las madres de mis pacientes. Hablo de madres,  ya que son las que más  frecuentemente acuden a consulta, diría yo más por un tema de roles culturales, de la madre que va al colegio y habla con los profesores, la madre que cocina, que controla si el hijo ha hecho los deberes, mientras el padre trabaja,hace la compra, se los lleva a todos de viaje, …roles, estereotipos que no tienen porque seguirse en toda familia, pero son frecuentes. Es cierto, de hecho, que  vienen también muchos padres a consulta y a veces vienen padres y madres a la vez.

Cada día llegan con estos hijos  “torcidos”  y la verdad es que lo pasan muy mal. A veces les veo sufrir más que los mismos pacientes…a veces he escuchado deciros: “si pudiera, lo llevaría yo este corsé…”

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Y me doy cuenta que se sienten bajo el peso de una amenaza no controlable: su hijo era un niño sano hasta hace poco y justo ahora, que está atravesando la adolescencia, se les está torciendo la espalda y nadie sabe hasta cuándo, ni cuánto, ni cómo esto va a acabar. Es difícil aceptarlo.

O aún peor, en el caso en el que ellas mismas tienen escoliosis, consideran que lo han “transmitido”  geneticamente y se sienten culpables.

Y también, parece que a pesar de todos los esfuerzos hechos para que su hijo creciera bien, está pasando eso.

Y se les ve muy preocupadas; por esto en consulta no paran de hablar 😉

Está claro que no existen madres perfectas, sino madres suficientemente buenas. Lo decía el psicólogo D. Winnicott, refiriéndose a mujeres espontáneas, auténticas, que con sus ansiedades, preocupaciones, cansancio, son capaces de transmitir amor y seguridad; unas madres imperfectas, sanas y afectivamente presentes.

Así que no es bueno que se culpen, lo han hecho genial, no es culpa de sus genes si su hijo presenta escoliosis. Ahora sí, cuidado con el tema del control de la escoliosis. En cada visita, les veo apuntar en su carpeta los grados de evolución, compararlos con lo de la visita anterior, etc. Y me doy cuenta que eso es legítimo, haría lo mismo con mi hijo para entender cómo está progresando. Pero, el riesgo de tanto control de la espalda es que se pueda perder de vista al hijo. No es bueno que las preocupaciones ganen y se pierda de vista la situación en general. Que los padres no se olviden que a pesar de la escoliosis, su hijo sea feliz y que se comporta como tal, que haga experiencias que les corresponden a su edad y que les hagan crecer.

Una vez, vino a la consulta una niña que había llevado el corsé durante unos años. Esta niña en su vida sólo estudiaba. Iba al Instituto y no tenía tiempo para otra cosa más. No tenía tiempo libre…sólo estudiar. Corsé y estudio. Eso era su vida. Su escoliosis evolucionó muy rápidamente y al final se operó. A los padres les comenté varias veces que su hija no daba la impresión de mucha felicidad. A pesar que se veía una niña tranquila, su vida era muy austera, no apropiada con sus 16 años. Me miraban como si lo que contaba no tenía nada que ver con la escoliosis.

Me pregunto entonces:

¿Qué es la salud?

¿Qué hay detrás del adjetivo Idiopática?

¿Dónde acaba la mente e inicia el cuerpo?

 

 

 

 

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